Todo puede suceder, todo sucede por algo.
30 Jan
Un año más La Pequeña Gigante impacta en las calles de Santiago, ella y su tío Escafandra, quienes buscan reencontrarse luego del naufragio que mató a la madre de la niña. La gente se aglomera en las calles para verles andar, en su monopatín a ella, o “durmiendo” cobijada en una manta con motivos mapuches, y luego en la mañana levantándose, duchándose, y poniéndose su vestido verde, y con su paso sub-acuático a él, con su escafandra cuando no “duerme”.
La compañía francesa Royal Deluxe lleva años ya viniendo a nuestro país a presentar espectáculos de teatro callejero gratuitos, gracias a que Francia es uno de los países que más presupuesto dedica a la cultura.
Y la gente en Chile recupera la calle. La policía resguarda el orden de forma civilizada y servil. La gente les respeta, porque la magia del espectáculo que nos empuja a recuperar nuestra inocencia infantil, para maravillarnos por encima del cinismo que nos dan los años, nos hace ver las cosas más en su justa perspectiva. A la vista están los mecanismos que hacen moverse a los gigantes, no es un engaño, es la delación de los trucos de la magia que nos hace ver que, aún cuando hayamos “pillado el truco”, la magia persiste, situada en otros aspectos ocultos a los ojos, pero presentes en el aire, frente a nosotros, irradiando desde los mecánicos ojos de estos seres sobre-desarrollados que describen nuestras propias miserias humanas. Y nuestras alegrías, en el reencuentro.
