Todo puede suceder, todo sucede por algo.
26 Jun

Michael Jackson is dead
Qué irónico que se hayan juntado estos 2 posts.
Hace unos meses que en mi alarma del teléfono suena “Don’t stop ’till you get enough” para despertarme. Nunca he sido “fan” de Michael, pero me agrada que venga por las mañanas (o a la hora que tenga que levantarme) a despertarme con tan insuperable groove, con ese comienzo suave e insinuante, con la voz de Michael susurrando “…the force, it’s got a lot of power, it makes me feel like, it makes me feel like….wuuuuh!!”. Esas guitarras, el bajo, las percusiones, las cuerdas…, un perfecto cocktail en cuyo núcleo se desenvuelven el beat y el groove inconfundible.
La música que creó queda para siempre entre los clásicos del pop. En especial, cuando por los arreglos los firmaba el gran Quincy Jones, no porque Quincy “salvara” a Michael, sus composiciones ya eran maravillosas, sino porque la química entre ellos estaba asegurada, y sólo puedo pensar también en la pena de Quincy hoy.
Pero no es necesario haber sido fan de Jacko para sentir la profunda pérdida universal, y personal e íntima. Basta con haber crecido en los ‘70/’80, basta haber oído alguna vez en la radio un groove pegajoso y potente que te hacía pensar, ¿y esto qué es?, para luego oír la inconfundible voz del Rey del Pop.
Y es que la música produce eso, se mete bajo tu piel, en tu sangre, tiñe los recuerdos de sonidos, gatilla recuerdos y emociones, y los días vividos acompañado de esa música no se olvidan.
El único disco que tuve de Michael (“Off the wall”), estaba en la segunda casa que arrendamos en EE.UU., en mi habitación, donde había una tocadiscos y 5 longplays de vinilo. Este era uno. Con Michael de frac, y que al abrir el álbum, lo veías de cuerpo entero con su espalda hacia la pared, pero no pegada a ella. Y como es de mágica la música, al hacer girar el disco bajo la aguja, me envolvían esos sonidos que han pasado a ser parte de mi subconsciente, y del subconsciente colectivo de millones. Yo tenía 9 años.
Y el declive del ícono, su oscura vida personal, pasan ahora, en cierta manera, a segundo plano, ¿que si es importante saber la verdad?, pues sí, siempre, pero
no será eso por lo que se le recuerde. Y si somos medianamente sensibles, sabemos, ya de sobra, del triste destino de la mayoría de los “niños prodigio” que en nuestro planeta alcanzan la fama a tan temprana edad.
Michael hizo algo increíble por la música negra, invadió las radios blancas con una irresistible sensación musical, y aún en esos años, no era poco.
Estriste que haya terminado desfigurado como lo vimos, es triste que haya vivido sus últimos años así. Pero todo tiene su razón de ser, y para Michael quizás nunca lo sabremos.
Qué pena.
Pena también, que haya dejado en segundo plano a Farrah Fawcet, muerta en las mismas 24 horas. Pero claro, es incomparable.
Michael is dead, long live the King of pop.
“IT DON’T MATTER IF YOUR BLACK OR WHITE”
(NO IMPORTA SI ERES BLANCO O NEGRO)

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